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Love and sex in Asia


Version 1.0, October 2006

Mi obra publicada en esta página es el fruto de 25 años en el Sudoeste de Asia. Mis ideas han evolucionado a lo largo de este período de tal forma que muestran de forma clara las discrepancias lógicas e ideológicas entre lo escrito recientemente, o incluso hace un año y aquello que escribía hace 10 o 20 años.

No obstante, mi mente no ha variado sobre los aspectos más importantes después de haber estado en Asia ni, por las mismas razones, desde que era un adolescente.

Nunca tuve una inclinación religiosa

Siempre consideré la satisfacción sexual el valor primordial de la vida: en la mía propia, la de otros hombres así como en la de la mujer.

Nunca he tenido mucha consideración respecto a la moral actual, particularmente hacia la moral anti-sexual.

Siempre he estado de la parte del materialismo filosófico. La expresión: "Das Sein bestimmt das Bewusstsein" lo resume así.

Durante 35 años jugué con las ideas del comunismo; sin embargo, nunca estuve a favor de tal ideología. Encuentro verdades substanciales en algunas de las ideas filosóficas de Kart Marx. Hago hincapié en "algunas".

Por lo que respecta a aquellos aspectos sobre los que mis opiniones han cambiado durante los últimos años:

Con anterioridad, me consideraba a mí mismo un nihilista al serme imposible hallar valores en cualquiera de las teorías morales estándares (por ejemplo, las religiosas, o los idealismos políticos), y en tal sentido, no tuve ningún tipo de inclinación por involucrarme en alguna forma de actividad política, ni incluso en discusiones políticas.

A pesar de todo ello, nunca fui un auténtico nihilista ya que siempre creí en un valor biológico determinante de la vida: la experiencia sexual óptima.

También he podido llegar a la conclusión de que está en mi interés la consecución de una agenda política.

Previamente he contemplado a la mayoría de los hombres como rivales, no como aliados en potencia. En tal sentido en la consecución de mi agenda política, he decidido hacer hincapié al respecto en un terreno común para el sexo masculino.

Con anterioridad era de la opinión que todas las sociedades humanas constituían una confusión irresoluble y que mi única senda sensible era la que me permitiera caminar por la vida todo lo sano y salvo posible al mismo tiempo que acumulando la mayor satisfacción sexual.

En la actualidad, soy de la opinion que hay posibilidad de llegar a mejores sociedades, y que, en tal sentido, vale la pena perseguir la consecución de formarlas. Una sociedad, así, no tiene porqué ser ideal para poder mejorar de forma substancial el estado confuso en que la mayoría de las sociedades se encuentran.

Nunca he tenido mucho respeto hacia la capacidad intelectual de la mayoría de mis coetáneos. Si hubiera de creer que la formación de sociedades substancialmente superiores precisara de la aceptación preliminar de la mayoría de las personas, no habría podido concluir que se trata de un esfuerzo que valiera la pena. El cambio social puede y debe llevarse a efecto desde un movimiento político elitista dedicado.

Dado que siempre consideré las sociedades contemporáneas como una gran confusión, mi perspectiva anterior era que los estados habían de ser tan débiles como fuera posible (y por Estado me refiero a los gobiernos y sus sistemas burocráticos, o la población común). Pero en la actualidad he llegado a considerar que unos Estados fuertes dirigidos por un movimiento político elitista constituyen la mejor alternativa para alcanzar el grado de sociedades substancialmente posibles que permitan un grado óptimo de libertad persona en el entorno más seguro.

En artículos más recientes, mi visión respecto a esas sociedades substancialmente mejorables aparece como tema fundamental. Escritos anteriores pueden simplemente haber analizado el estado confuso y/o caótico de las sociedades contemporáneas, así como la mejor forma de pasar por la vida extrayendo de la misma la mayor satisfacción sexual posible a la vez que manteniendo la mejor salud física y mental.

A veces pongo al día artículos antiguos a fin de hacerlos coherentes con mis más recientes conclusiones. Así añado notas a dichos artículos. En otros casos, sin embargo, resulta difícil actualizar artículos antiguos quedándome con la alternativa de eliminarlos o dejarlos en su forma original.

No me considero una persona dogmática. Aprendo sobre la marcha. No puedo predecir en el presente si alcanzaré conclusiones diferentes en el futuro o si mis conclusiones actuales resistirán la prueba del tiempo.

Cualquiera deseoso de ridiculizar mi trabajo puede encontrarse con la facilidad de señalar tanto sus discrepancias como sus debilidades.



All rights reserved. Last updated: January 3, 2006